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| Tuesday, 08 de July de 2008 | |
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A pesar de sus ventajas ambientales y económicas, a nivel continental el aprovechamiento de la basura para la generación de biogás aún no es una opción utilizada. Las principales causas: la falta de conocimientos técnicos y científicos, la carencia de financiamientos y la excesiva burocracia
Por Óscar Vladimir Martínez
Roberto mide la distancia que hay desde su silla hasta el cesto de basura. Hace cálculos de la fuerza que deberá imprimir a su brazo, además de ponderar el peso del bagazo de la manzana que acaba de comer. Prepara, apunta y dispara. El desecho rebota en el cerro de basura del atiborrado bote, apenas se sostiene. “Alguien la juntará”, se dice a sus adentros el basquetbolista en ciernes.
El principal problema de Latinoamérica no es quién la junte, el conflicto radica en que la basura ya no cabe en el continente. Por ejemplo, tan sólo en México, de acuerdo con el Instituto Nacional de Estadística, Geografía e Informática (INEGI), durante 2006 se generaron 36 millones 135 mil toneladas de de residuos sólidos urbanos en el país (1), de los cuales, sólo el 54.7% se confina adecuadamente en un relleno sanitario. El 31. 6% se deja en tiraderos a cielo abierto y el restante se deposita en rellenos de tierra controlados.
Incluso, aunque Roberto no lo sabe, bastaría con colocar un par de botes de basura con lo cuales separaría el inútil bagazo de la manzana de las latas de refresco y de las pelotas de papel que inicialmente dispuso en el mismo recipiente. Con ello podría ahorrar un cúmulo de horas-hombre y contribuir a simplificar y aprovechar esa basura a través de la generación y aprovechamiento del biogás. Esta práctica, hasta el día de hoy subutilizada en el continente, ha demostrado en Europa y en otros lugares del mundo sus ventajas tanto ambientales como económicas.
Más a manera experimental y comunitaria en el continente han arrancado algunas iniciativas de generar energía eléctrica a través de la basura. En Colombia (2), en Argentina (3), en Uruguay (4), o en Chile (5) se han llevado a cabo algunas de estas prácticas, aunque sin aprovechar por completo el potencial de esta generación energética alternativa. De hecho, antes aún de que sea explotado su potencial en la vida diaria, el aprovechamiento del biogás deberá librar la batalla de quitarse las etiquetas de experimento o teoría académica poco aprovechable.
Pero incluso donde se han tomado la generación de biogás de manera más organizada, como en algunos casos mexicanos, los números aún no representan una solución tanto para la generación alternativa de energéticos, ni para el confinamiento adecuado de la basura. (6). De acuerdo con la Agencia Internacional de Energía, en México la producción de biogás es superada por mucho por la generación de biomasa (7), incluso por la generación de energía geotérmica o la producción de hidrógeno.
De acuerdo con el organismo, en México apenas se producen 432 gigawatts por hora, mientras que a nivel mundial se generan 274 mil 170 gigawatts por hora (8).
De acuerdo con Comisión Nacional para el Ahorro de Energía de México, tras diversos estudios técnicos y económicos, se ha comprobado la viabilidad del aprovechamiento de la basura para la generación de energía eléctrica (9), todos ellos aplicables a diversos niveles de población. “En México existe un alto potencial de utilización del biogás generado en rellenos sanitarios asociados a servicios municipales”, se asevera en el documento Aprovechamiento del biogás producido en rellenos sanitarios para generar energía eléctrica para autoabastecimiento municipal, elaborado por la dependencia federal.
Entonces, a pesar de que esto se conoce, la pregunta inicial sería ¿por qué no utilizar esta opción si se obtienen tales beneficios y se aprovecha casi la totalidad de la basura que se genera? La respuesta no es simple: las principales causas son el desconocimiento de las tecnologías adecuadas y el exceso de trámites y estructuras burocráticas en los países considerados en vías de desarrollo.
Por ejemplo, un caso concreto sería el mexicano, poco apartado de la realidad de otros países del continente. De acuerdo con el documento Biogás de rellenos sanitarios para producción de electricidad (10), elaborado por el Instituto de Investigaciones Eléctricas, en el año 2000 inició un proyecto en conjunto con la Secretaría de Energía federal para aplicar el modelo de aprovechamiento de la basura en la producción de biogás. Los principales resultados se reflejaron en la identificación de los obstáculos a los que se enfrentaría esta tecnología alternativa.
La investigación arrojó en primera instancia que de aplicarse un modelo con bases científicas y técnicas y que además incorporara experiencias internacionales, se podrían instalar plantas de generación relativamente pequeñas en los rellenos sanitarios (de 20 megawatts o menos cada una), adecuadas para el autoabastecimiento eléctrico municipal o la pequeña generación.
No obstante, aunque se realizaron encuestas de factibilidad en 17 localidades de tamaño medio (población cercana a un millón de habitantes), sólo cinco fueron seleccionadas para una etapa de aplicación práctica: las municipalidades de Aguascalientes, Acapulco, Puebla, Tlalnepantla y Zapopan. Por último se determinó que sólo en el municipio de Aguascalientes sería viable aplicar el modelo de generación de biogás: el céntrico ayuntamiento de Aguascalientes. En los cuatro casos restantes, el principal impedimento fue la falta de financiamiento combinado en algunos otros casos con la resistencia de las empresas concesionarias de los rellenos sanitarios a modificar su esquema de concesión para permitir la generación de electricidad; en otros, el cambio de autoridades municipales fue motivo para que el proyecto se detuviera.
Pero más allá de los casos particulares de estudio, el análisis permitió identificar otros factores que podrían impedir que se implementara este tipo de generación energética a nivel masivo: los limitados tiempos políticos y de gestión de los gobiernos municipales que son de tres años; la falta de leyes de protección al medio ambiente en materia de emisiones de rellenos sanitarios; el desconocimiento de las oportunidades y beneficios de la generación eléctrica con el biogás de los rellenos sanitarios; la poca claridad en los esquemas de asociación entre los municipios y los inversionistas privados para formar sociedades de autogeneración y la falta de incentivos para propiciar su asociación; el poco financiamiento para efectuar los estudios de preinversión; la limitada información sobre la cantidad y características de los rellenos sanitarios y sitios de disposición final en México; la resistencia de empresas concesionarias que operan los rellenos sanitarios; la complicada tramitología para formalización de los proyectos; la incertidumbre de los inversionistas para recuperar su capital; y la falta de un programa oficial que facilite la implantación de los proyectos.
Sin embargo, a pesar de las limitaciones mencionadas para el aprovechamiento de la basura para la producción de energía, se logró arrancar un proyecto que ha demostrado su eficacia y viabilidad: el proyecto Monterrey, primero en su tipo en México y en Latinoamérica. En el relleno sanitario de Salinas Victoria en el estado de Nuevo León, donde se colectan los desechos de los municipios conurbados a la capital de la entidad, se logró la producción de nominal de ocho megawatts.
Este proyecto, apoyado con cinco millones de dólares por parte del Fondo Mundial para el Medio Ambiente (GEF, por sus siglas en Inglés) gestionado a través del Banco Mundial, fue inaugurado en septiembre de 2003 y a la fecha ha demostrado su eficacia. Aunque el proyecto es considerado de autoabastecimiento eléctrico, la generación de biogás ha logrado generar electricidad en primera instancia para la empresa de agua y drenaje de la ciudad de Monterrey, ello a través de la sinergia del organismo operador del relleno sanitario (SIMEPRODE) y la empresa Bioeléctrica de Monterrey (conformada por un consorcio mexicano-inglés-costarricense). Ello podría considerarse el primer caso del adecuado aprovechamiento de la basura con ventajas energéticas, ecológicas, económicas y sociales de la tecnología.
Actualmente, en México otros gobiernos municipales han emprendido proyectos para el aprovechamiento de residuos y convertirlos en biogás, como el caso de los ayuntamientos de Naucalpan y Tlalnepantla en el Estado de México, los cuales, en primera instancia, proyectan generar biogás en los rellenos sanitarios de Rincón Verde y Barrientos, respectivamente. El primer objetivo es que en el mes de diciembre de 2008 los rellenos sanitarios generen la energía eléctrica necesaria para abastecer la iluminación de calles, parques y jardines, así como la necesaria para el funcionamiento de bombas y pozos de abastecimiento de agua potable a los residentes de dichas demarcaciones.
“La oportunidad es propicia para atraer capitales frescos al sector eléctrico, desarrollar nuevas formas del negocio eléctrico, fomentar la creación de nuevas empresas y mitigar uno de los problemas ambientales más serios que ensucian el rostro del país: la basura”, se menciona en el documento (11).
Pero los expertos afirman que además de abatir las barreras técnicas, financieras y burocráticas –superables todas ellas-, el hecho de que la generación del biogás a partir de la basura sea una realidad a nivel nacional y continental deberá tener un principio concreto: la participación de la ciudadanía que deberá tener como práctica fundamental la separación de sus desechos. Tan simple o complejo como la colocación habitual de dos botes de basura. Y ese día Roberto decidió levantarse de su silla y proponer en la junta de planeación que cada mes se realizaba en su oficina que la compañía comprará diez botes adicionales a la decena de cestos existentes. Los nuevos recipientes se adquirieron, unos verdes y negros para la basura orgánica y otros más blancos o transparentes para los residuos inorgánicos. Colocó en uno el bagazo de la manzana y en otro la lata de refresco que había bebido. Aunque sabía que sería largo el trayecto para que esos desechos iluminaran su oficina, también comprendía que el suyo representaba un primer paso decisivo. “De algo debe servir”, se dijo nuevamente a sí mismo. |
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| Modificado el ( Thursday, 10 de July de 2008 ) |
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