En la hora del recreo, el corredor solitario del cuarto piso era el lugar perfecto para jugar al desmayado. Las cuatro niñas esperaban con ansias que fueran las nueve de la mañana para que les tocara el turno de perder la conciencia. Cuando llegaba el momento, la primera se ponía en cuclillas, mientras las otras tres la rodeaban. Ella respiraba con fuerza y rapidez tres o cuatro veces hasta hiperventilar y después, mientras retenía el aire, se ponía de pie para que una de sus compañeras le oprimiera el pecho con las dos manos. Segundos después, las otras dos espectadoras pasaban a recibir el cuerpo desvanecido de su amiga que caía al suelo en un sueño momentáneo acompañado de alucinaciones.
Aunque en la mayoría de los casos no pasaba un minuto antes de que se despertara, hubo sustos en los que angustiadas tuvieron que cachetearla para que reaccionara. Iván también jugó en su barrio a perder el conocimiento. En las escaleras, detrás de la casa esquinera, hizo lo mismo con Fernando, que después de unos segundos cerró los ojos y se escurrió. Iván solo atinó a decir: que no se haga el dormido?, pero su amigo de 11 años cayó al suelo y se raspó media cara. Esa herida fue una consecuencia menor frente a lo que pudo suceder. Estas historias ocurrieron hace diez años, pero lejos de ser juegos del pasado, hoy siguen sucediendo. Con 14 años y en noveno grado, tres amigos de un colegio en el occidente de Bogotá recuerdan que su profesora descubrió en el aula a sus compañeros quitándole el aire a otro niño, mientras esperaban el cambio de clase. La mortal entretención fue prohibida. Desde entonces dejaron de practicarla.
Cómo funciona el sueño azul?
Cuando los dedos de los niños oprimen el cuello están restringiendo el fluido sanguéneo que corre al cerebro, al comprimir el seno carotídeo. Como respuesta, baja la presión arterial y la cantidad de oxígeno que llega a la cabeza. Esto es lo que induce el desmayo. El patólogo forense del Instituto Nacional de Medicina Legal, Pedro Emilio Morales, dice que la hipoxia hace que la serotonina se despierte y la percepción es muy grande produciendo alucinaciones. Eso se sabe desde hace muchos años con los incendios, en los que hay una fase alucinatoria, por la baja de ese oxígeno. En el caso de la opresión del esternón, lo primero que hacen los niños es un proceso conocido como hipocapnia autoinducida: antes de hacer la compresión se toma aire rápidamente hasta llegar a hiperventilar, lo que puede producir vértigo, mareo u hormigueo en el cuerpo.
Luego se retiene el aire en los pulmones y se ejerce una presón en el pecho. Álvaro Izquierdo, neuropediatra del Hospital La Misericordia de Bogotá, considera que esto no debería calificarse como juego, si falta oxigeno, en el mejor de los casos ocurre un síncope, que es un desmayo, lo máximo es que puede llegar a morirse; pero tiene un alto riesgo de complicación, porque asfixiarse es jugar con una probabilidad muy grande de tener un accidente. Es como poner a un bebé a bajar unas escaleras. Izquierdo señala además, que la falta de oxígeno en el cerebro puede llevar a estados vegetativos por el sindrome del casi ahogamiento, que le ocurre a los niños que caen a una piscina y permanecen un tiempo sin aire.
En este caso puede ocurrir muerte cerebral en donde solo funcionan el corazón y la respiración. Otras consecuencias pueden ser parálisis cerebral, retardo mental o epilepsia, explica Izquierdo.
Un juego desconocido
En el Instituto Nacional de Medicina Legal y Ciencias Forenses no existe un solo registro por la muerte de niños o adolescentes asociadas a esta causa. Sin embargo, el desconocimiento de la práctica puede camuflar el juego, ya que en muchos casos los pequeños se inducen la pérdida de conocimiento con pañuelos o cuerdas, como se hace en un suicidio por asfixia. Estas cifras en blanco desconocen el caso que Andrea Gómez (nombre cambiado por solicitud de la fuente), coordinadora académica y de disciplina de un colegio Distrital en Bogotá, vivió de cerca. Ella recuerda que hace tres años en la institución comenzaron una campaña para detener estas actividades, después de que se enteraron que sus alumnos las practicaban. Comienzan a correr y cuando tienen la respiración agitada se abrazan fuertemente (para oprimir el pecho) y terminan por desmayarse.
Un niño de 11 años les pidió a sus amigos que le oprimieran el cuello, porque no quería quedarse sin hacer el juego del desmayo; sin embargo, los pequeños no accedieron y el solo, en su casa, quiso cortar el paso del aire con una cuerda. No supo cuál era el límite y perdió la vida. No sé si la muerte quedó catalogada como suicidio. Esta profesora recuerda que desde entonces esas actividades peligrosas disminuyeron su frecuencia, gracias también a que comenzaron una campaña en la que la orientadora, los profesores de ética y educación fésica enseñaban sobre las consecuencias, pero asegura que ahora nuevamente se están presentando. Incluso realizan otros juegos violentos que tienen nombres como Patada fusión, La escalada y la renolada, que aprenden de luchas entre personajes de series infantiles animadas. Y luchando contra estos juegos peligrosos, que son utilizados por los niños en muchos países, la semana pasada comenzó en Francia una campaña contra este juego, impulsada por los padres de las 10 víctimas que mueren cada año. El objetivo es crear conciencia entre los niños que lo consideran una actividad inocente y de los padres que lo desconocen por completo.
En 2005 en Estados Unidos también se conoció, a través del canal de noticias CNN, el caso de Gabriel Mordecai, de 13 años, quien murió por practicar Chooking game, uno de los nombres que recibe este juego de asfixia. El pequeño lo practicaba con su hermano menor y sus amigos, pero esas sesiones no le parecieron suficientes y un día, en su cuarto, usó una cuerda para caer inconsciente hasta que murió. Su madre percibió días antes marcas en el cuello y unas manchas rojas en los ojos, que la hicieron pensar en su hijo como un consumidor de marihuana. Al respecto, el patólogo forense Pedro Morales, aclara que la acumulación de sangre puede llevar a que se presenten unas marcas rojas en los ojos que se conocen como petequia. También pueden ser evidentes las señales en el cuello, por la estrangulación. La mamá de Gabriel las percibió un día antes de su muerte y cuando indagó al pequeño, la respuesta de este fue: tranquila mamá, que no es un hickey (hematoma producido por un beso). Morales concluye diciendo que el mayor riesgo es que puede conducir a la muerte. El juego de la asfixia es muy peligroso, solo se necesita un desliz para morirse, porque el límite es muy delgado.
Hablar es la clave de la prevención
El sicólogo infantil y de adolescentes Luis Alberto Rengifo aconseja que la medida principal, cuando los adultos descubren que los niños tienen estos trastornos de comportamiento, es tomar acciones para detenerlos. Para hacerlo es mejor mostrar las consecuencias del juego. Los profesores y padres deben buscar una persona capacitada, como un médico, para que les explique, de forma clara, el problema que se genera en el organismo. Pero también es muy importante hablar con los niños y preguntar por las razones que los llevan a hacer ese tipo de juegos, conversar con ellos para saber si lo que quieren es sentir qué es un desmayo. Pero en ocasiones, los padres prefieren evitar este tipo de diálogos, porque por sus temores, creen que los niños, siguiendo un método de imitación, van a querer averiguar de qué se trata, si no lo han hecho. Rengifo asegura que los temores contaminan las medidas preventivas que deben tomar los adultos: si el niño sabe las implicaciones de lo que hace o lo que sus actos le hacen a los otros, lo piensa antes de volver a jugar. Muchos padres no se atreven a llevar a un niño que presenta estas conductas a terapia sicológica, porque consideran que van a perder autoridad al delegarle funciones a un tercero, que ayude en el tratamiento de estos casos y se quedan con la imposibilidad de sortear la situación con éxito.
El juego de los mil nombres
Esta diversión la realizan niños y jóvenes del mundo entero y recibe distintos nombres de acuerdo con el país, ciudad, colegio y técnica que se emplee, todo con el mismo fin: cortar el paso de oxígeno al cerebro y caer en estado de inconsciencia, para tener una sensación de alucinaciones y placer momentáneos. Entre algunos nombres esta práctica es bautizada como: Aterrizaje - El juego del sueño americano - El juego del sueño azul - Juego del apagón-Asfixia californiana- Jugando a morirse - El juego del tomate - La gallinita culeca - Chooking gameVaquero espacial - Sueño efímero - Ruleta de la sofocación Viaje al cielo...